La histeria me invade
como a los orates en el manicomio,
reduciendome a cuatro paredes
que luego se convierten en cajones,
en silencios....
en el vacío.
Y el vacío se vuelve inmenso,
se vuelve en olvido.
Tú olvidas mi rostro,
yo muero en tus recuerdos.
El infinito se vuelve nada,
y el silencio eterno,
y la sombra tu rostro
y tu rostro el olvido,
todo por la locura de perderte.
Diosa Maldita.
Sobre Abismos y Precipicios
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Al principio rodear los precipicios era para mi algo divertido. Me sentía
como un niño retando a la inocencia con naturalidad. No tenía conciencia
sobre el...
Hace 5 días